Los gobiernos y el ministerio de educación se han encargado en seguir las instrucciones de las potencias del norte, con lo cual se han empeñado en calificar por anticuados los viejos libros de estudio y comenzaron a editar versiones en 3D y sin contenidos de los mismos, de esta manera con el transcurso del tiempo, las generaciones se van desarrollando y creciendo en la ignorancia y mediocridad. Un pueblo sin educación, sin formación es fácilmente maniobrable por gente poderosa. Es por ello, que la falta de preparación genera un ciclo vicioso degenerativo, en el cual los jóvenes ven como un beneficio la ausencia de disciplina y el pronunciado detrimento de los niveles de exigencia académica y luego son víctimas de su propia in-exigencia, cuando algunos maduran, viajan y ven otras realidades se dan cuenta de que todo es una gran mentira y parte de un plan macabro, desgraciadamente estos últimos no superan el 20% de la población, con lo cual deduzco que más de un 80% de los habitantes quedan inmersos dentro del proceso destructivo que conlleva a la pérdida de la identidad como nación.
Lo único que perdura de generación en generación es el conocimiento y la moral. Hoy día en el siglo XXI estamos viviendo en la llamada sociedad del conocimiento, ¿pero dónde está el conocimiento realmente? ¿Quién tiene el conocimiento? Es sencillo darse cuenta que “el conocimiento” está en Internet.
Como se puede ver en el gráfico, el conocimiento tiende a seguir creciendo y distribuyéndose de manera exponencial, no así el aprendizaje del alumnado, que según mi experiencia en la docencia sobretodo a nivel medio en ciencias exactas, veo que es del tipo inverso.
¿Es culpa de los chicos? Para ser imparcial voy a atribuirles una muy pequeña parte de la culpa. Pero quien definitivamente es responsable es el gobierno y los señores padres. Usted ahora se debe estar preguntando: ¿Y los docentes qué papel juegan aquí, no son culpables? La respuesta es sí, son culpables y co-responsables. Más allá de que reciben órdenes de nivelar hacia abajo y de no exigir y permitir al alumno dentro de la entidad educativa aún también en estado vegetativo (aquellos que solo van a pasar el tiempo para recibir el almuerzo o la merienda), hay muchos docentes que carecen de vocación y solo se presentan en la institución con el fin de lucrar, o simplemente sobrevivir, debido a la denigrante situación socio-económica que atraviesa el país. Es este el punto en el cual debemos diferenciar ciertas palabras como maestro y profesor. Dejo en ustedes pensar la diferencia, solo me permito decir que son pocos los maestros que he cruzado a lo largo de mi vida.
Hay muchos “maestros”, sobretodo del nivel primario y “profesores” que en su situación cómoda, no impulsan el cambio, solo les importa cumplir tal vez su horario y sin siquiera plantearse que en ellos está el futuro de un país. No hay peor castigo para un joven que no brindarle la educación necesaria en el momento preciso. Es ahora, ya, enseguida, después ya es demasiado tarde, y solo se escucharán por televisión debates y discusiones banales con el solo fin de pasar el tiempo, atribuir culpas, pero nunca soluciones.
Hay que utilizar las herramientas informáticas para la educación. El alumno debe utilizar Internet como principal fuente para la extracción de conocimiento, que de hecho lo es. Pero se debe enseñar a interpretar y utilizar la información. También es importante el control de acceso a la información dentro de los distintos segmentos etarios, tomo el ejemplo que leía hace unos meses en una revista alemana, en el que un niño de siete años de edad leía en su habitación como fabricar una bomba y varios ya han producido varios accidentes en la República Federal de Alemania.
En la Argentina, nunca se aprende de los errores, al contrario todas las malas experiencias tanto nacionales como internacionales se toman como modelo, y se implementan a nivel nacional. A ámbito académico tenemos el reciente caso de la EGB, que fallase en Europa e inmediatamente después fuere implementado en la Argentina. Es también el caso de las materias cuatrimestrales en las universidades. Hay ciertas materias que llevan un proceso de maduración, esta maduración es absolutamente dependiente del tiempo y la experiencia, razón por la cual un alumno no puede dominar una materia en solo “cuatro” meses. Digo cuatro entre comillas porque todos sabemos que los cuatrimestres universitarios no duran cuatro meses. Por último, y no por eso menos importante, el caso de los programas y planes de estudio, el recorte que se ha producido es inconmensurable. La razón por la cual se llevó a cabo esta tarea fue porque en los últimos años se han puesto de moda los MBAs (maestrías) y postgrados. Con lo cual, se acotan los conocimientos a nivel de grado, para que luego aquel que desea obtener el conocimiento que hace muchos años atrás se lograba con una simple graduación universitaria hoy día lo obtiene luego de varios masters o algún doctorado. Es entonces cuando las curvas de costos no son las mismas. Pero es lo que a nivel de mercado se exige, con lo cual vemos cada vez más estudiosos, que en realidad solo tratan de alcanzar los conocimientos que antes eran obtenidos en la Universidad de Buenos Aires o en la Tecnológica Nacional. Esto genera obviamente mayor competencia y menos trabajo forzoso. Continuando con la educación de grado es también notoria la ausencia de profesionales en el proceso de definición del régimen de correlatividades, dado que también se puso de moda que estas tareas se lleven a cabo por licenciados en ciencia de la educación, quienes más allá de ser profesiones carecen de idoneidad en las diversas disciplinas y especialidades.
Si observamos el gráfico tal vez el punto de intersección entre las dos curvas haya sido el límite, el punto al cual nunca se tendría que haber llegado, pero a nadie parece preocuparle el tema. Parece que existiese un estado de conformidad para ambas partes, con lo cual no hay ni análisis ni intensión de cambio, con lo cual es muy difícil que se produzca un cambio a nivel nacional, con lo cual concluyo diciendo que sin un cambio total del sistema educativo, ningún índice macroeconómico ni ninguna otra variable va a cambiar en este país.
Si usted, lector, tiene la oportunidad de educar, contribuya a formar el pensamiento científico en el alumno y a ayúdelo a adquirir hábitos de trabajo y estudio inteligentes, aplicables a la producción económica, científica y moral de la sociedad, mejores a los que usted recibió; quien está en condiciones de hacerlo y no lo hace es denominado un parásito, como decía el siempre recordado escritor argentino José Ingenieros.
Ing. Maximiliano R Imelio

1 comentario:
Como sería injusto y simple resumir lo que describís con lo que se conoce como Generación Zapping, me gustaría hacer un humilde anexo para diferenciar dos grandes grupos que constituyen las víctimas del detrimento de la educación según las causas. Por un lado, los que, sin tener las necesidades básicas satisfechas, solo obtienen del colegio una merienda y un desayuno (que es, en varios casos, la única ingesta del día) y, por otro lado, aquellos cuya curiosidad innata se ve sesgada por el fácil acceso a satisfactores instantáneos y viciosos.
El primer grupo es el más alarmante (y, paradójicamente, el más olvidado) para una sociedad tercermunidsta como la nuestra por conformar la mayoría de la población. La escuela ha dejado de ser la cultivadora de hombres y mujeres que potencialmente sustenten una sociedad para pasar a ser la facilitadora de un ambiente de contención y subsanar las falencias que se traen desde los hogares. Estadísticamente, las familias del primer grupo están compuestas por jóvenes madres de varios hijos de distintos y ausentes padres, para los cuales enviarlos al colegio representa un gasto en lugar de una inversión. Si a eso le sumamos que el gobierno incentiva estas conductas otorgando un “subsidio” de 150 pesos mesuales por hijo, planes trabajar y “Jefes y Jefas de Hogar”, este grupo se multiplica exponencialmente aumentando la pobreza y los valores facilistas de generación en generación. Resumiendo y referenciando la escala de necesidades básicas de Maslow, no se puede esperar que una persona intente autosuperarse si vive impulsada por sus instintos básicos y aprende que se obtiene mérito por no trabajar.
El segundo grupo es del que se rescatan pocos casos relativamente ejemplares y muchos condenables. Los alumnos de este grupo son la consecuencia directa del fenómeno zapping: la satisfacción es inmediata, el lenguaje que se domina es el visual (tus “libros 3D”, con lo cual la capacidad de abstracción se ve notablemente disminuida) y todas las relaciones con tanto objetos y personas son descartables y efímeras, tal como si se hiciera zapping con la vida. El esfuerzo del estudio se reduce a los 15 minutos que dura el recreo anterior a un examen, la curiosidad y la atención se fracciona en los 40 minutos que dura un programa de TV y los conocimientos que se persiguen no superan la banalidad y denigración de una mujer bailando alrededor de un caño. Acá es donde dudo de las ventajas de la Internet como fuente principal de información. Si bien se encuentra al alcance de la mayoría y en forma inmediata, no siempre es de fiar. Esto no sería un problema si quienes recurrieran a ella tuvieran la capacidad de cuestionar los mensajes y ver más allá del paratexto, sin embargo, a diario vemos como ejemplo gente que reenvía “hoaxes” por email creyendo ciegamente que la información que distribuyen es válida. La falta de cuestionamiento de la información que se recibe y asimila produce mentes tan chatas y orgullosamente mediocres como las del primer grupo, solo que estas son así teniendo la oportunidad de autosuperarse. Podría afirmarse que quienes taxativamente se nuclean en este grupo son mediocres por opción. Sin embargo, los valores morales y éticos que los dirigen varían según la cultura que se recibe primero en la casa y luego en la escuela desde las edades más tempranas. Si los docentes y los padres ya fueron cultivados con estos valores, deberíamos ovacionar a aquellos que, mutatis mutandis, se rebelan contra el irracionalismo implantado y deciden ir más allá. Lamentablemente, la tendencia se pronuncia hacia abajo y son cada vez mayores los casos condenables y menores los ejemplares.
Como decís vos, nos encontramos ante un círculo vicioso y una estructura muy difícil de romper, donde el cambio debe comenzar por uno mismo y extenderse no sólo a educadores en general, sino hacia toda la sociedad.
“Avisame cuando esto ocurra, que me vuelvo de Europa...” (lo dijo un cerebro argentino que debió migrar a hacer su aporte a Inglaterra)
Saludos y muy bueno el blog!
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